Nombres de las protagonistas de la novela

¡Hola auryners!

Como ya sabréis, ayer terminó el concurso para poner nombre a los personajes principales de nuestra novela. Y finalmente hemos decidido que...

La sombrerita se llame Estela
La chiquitita sea Samira
Violeta será la pastelita
Y la Blue se llamará María

La smiler no tiene nombre ya que eres tú ;)

Empezaremos a escribir la novela dentro de unos días ya que vamos a pensar la idea principal y todas las aventuras que vivan nuestras auryners.

Espero que la leáis, pero lo más importante que os guste.

Con cariño,
Las alvaricoquesas.

#ImaginaCarlos

#ImaginaCarlos

*Riiing* Suena el timbre. Extrañada abres a ver quién es y te encuentras con tu amiga.
-¡¡Tiiia!! ¿Qué haces con esas pintas? ¡Qué esta noche es la inauguración de las fiestas y hay fuegos artificiales!
— ¿Vas a ir? — Le preguntate a tu amiga.
— Y tú conmigo
— Ah, no, no, no… Ahí sólo hay borrachos.
— Sí, y es una oportunidad de ver al chico ese, sí el rubio, el que te gustaba el tal…
— Carlos
— ¡Ese! ¿Ves? Es una oportunidad para que estéis solos, en el descampado, por la noche…
— No sigas — Cortaste a tu amiga — Qué vergüenza
— ¿Por qué? — Te dijo ella.
— Porque nunca he hablado con él y sería…
— Una buena oportunidad para haceros amigos. Vengo a buscarte a las 22h ponte guapa. — Y tras decir esto, tu amiga se fue.
— Vaaale... — Dijiste cerrando la puerta.

Mientras se fue acercando la hora te vestiste y a las 22 vino tu amiga a por ti.

— He quedado con un amigo, espero que no te importe — Dijo ella.
— Ya estoy yo de sujetavelas...
— No seas tonta, ¡trae un amigo!

Si las miradas matasen, tu amiga no lo hubiera contado como para reírse.

— Te va a hacer mucha ilusión conocerle. Lo sé yo. — Dijo mientras te daba en el hombro.

Os fuisteis a la plaza del pueblo y allí esperasteis a los chicos. Tras estar un rato esperando llegó Carlos junto a otro chico. Tu amiga se adelantó y os presentó.

— Carlos, Salva, esta es ___
— Encantada — Dijiste mientras les dabas dos besos a cada uno.
— Bueno, Salva y yo nos vamos, os dejamos solos para que os conozcais. Te quiero ___  — Y se fueron.

Te quedaste sola con Carlos y empezasteis a "haceros amigos" la verdad es que al principio habían muchos silencios incómodos entre vosotros, pero tras un rato encontrasteis varios temas en común.

— ¿Te apetece que vayamos al descampado y vamos cogiendo sitio para los fuegos? — Te preguntó Carlos.
— Vale, vamos.

Y os fuisteis para allá. Te sentaste en el suelo al lado de Carlos. Pero antes de que empezaran los fuegos un borracho se acercó a vosotros, más bien a ti.

— Eh, guapa, ¿de donde has salido? — Dijo el niñato.
— ¿De qué vas chaval? — Dijo Carlos poniéndose de pie y echando al tío para atrás
— Uh, se pone chulito el pijo
— Ten cuidado tío, la chica no está disponible.
— ¿Y quien lo dice? ¿Tú?
— Sí.

Carlos no se lo pensó dos veces y le pegó un empujón. El tío ese iba a devolversela pero vinieron unos guardias y les separaron. Al borracho se le llevaron y a vosotros os obligaron a iros del descampado.

— Siento que nos echaran del descampado ____ pero odio a los salidos.
— No lo sientas, al contrario. ¡Gracias! — Le dijiste mientras le abrazabas.

Él te devolvió el abrazo. Justo oisteis como explosiones; empezaron los fuegos. Carlos y tú los visteis abrazados, hasta que justo el último, que formaba un corazón, hizo que Carlos se lanzara y te besara.

FIN.

#ImaginaÁlvaro

#ImaginaÁlvaro
Estabas de vacaciones, pero ni así conseguías que tu hermano te dejara en paz. Por su culpa habías discutido con tus padres. Te habías enfadado, saliste corriendo del hotel y te fuiste a la playa. Empezaste a caminar por la orilla mientras el agua rozaba tus pies. Tras mucho caminar llegaste hasta unas rocas que no te dejaban avanzar más. No sabías si darte la vuelta, la verdad es que todavía estabas enfadada. Así que escalaste las rocas y detrás de allí había una bonita cala. Estaba vacía, era toda para ti. Decidiste quedarte allí observando el mar. Tenías ganas de bañarte, así que te quitaste la ropa, te quedaste en biquini y te metiste en el mar.
— Vaya, vaya, vaya… Resulta que hoy tengo compañía — Oíste una voz detrás de ti.
Te giraste y viste a un chico con un traje de neopreno y una tabla de surf en la mano.
— Perdón, pero no sabía que esto era tuyo, no pone tu nombre — Le dijiste al desconocido.
— ¿Que no? — El chaval se puso con el pie a escribir en la arena. — ¿Y ahora? — Te dijo muy orgulloso.
— Vale, vale, ya salgo — Le miraste con mala cara y empezaste a salir del agua. Pasaste por su lado y él se te quedó mirando. Dirigiste tu mirada a la tabla de surf.
— ¿Surfeas? — Preguntaste emocionada.
— Pues claro, ¿qué te crees? — Te dijo chulo.
— Y ¿sería tan amable el señorito... — miraste donde había escrito su nombre — Álvaro, de enseñarme?
— Bueno, ya que conoces mi playa, vale, te enseño — Tú emocionada le abrazaste — ¿Y esta muestra de afecto? — Te pusiste roja y le soltaste. — Bueno, señorita primero practicaremos en la arena. Empezaremos con cómo ponerte de pie. Primero observame.
Estuvisteis un buen rato entretenidos en ello hasta que te sonaron las tripas.
— Oye, ¿qué hora es? — Le dijiste.
— Serán las dos o las tres, ¿por? — Te dijo él.
— Ostia, que mis padres estarán preocupados por mí, que me fui del hotel sin decir nada — Respondiste nerviosa.
— Tranquila, vete, seguimos mañana — Contestó él.
—¿Seguirás aquí mañana? — Dijiste emocionada
— Siempre estoy aquí — Te dijo guiñando un ojo.
— Entonces nos vemos mañana — Saltaste las rocas y corriendo volviste al hotel.
Allí tus padres te echaron la bronca del siglo, pero tampoco te importó tanto, sólo pensabas en ese surfista que habías conocido esa misma mañana. Tras una noche larga soñando con él, al día siguiente volviste a vuestra playa. Como el día anterior, llegaste antes que él y le esperaste dentro del agua. Al cabo de los minutos llegó él. Y así, dia tras día aprendiste a surfear.
Un día, volviste a la playa pero algo era distinto, Álvaro no estaba, te extrañaste de ello. Pensabas que le pasaba algo, pero tampoco querías ser melodramática. Y decidiste esperar al día siguiente por si volvía. Pero pasó una semana y él no aparecía. Al octavo día ya ni llevaste bañador. Simplemente te sentaste en la arena, sin quererlo acabaste llorando.
— Ey… No me llores — Dijo una voz que te era familiar mientras se sentaba al lado tuyo. Le miraste. — Siento no haber aparecido en toda esta semana ha habido un problema en casa y… — No le dejaste acabar. Le abrazaste.
— Pensaba que te había pasado algo, joder. ¿Por qué nunca me habías dado tu teléfono? — Acabaste llorando en su hombro.
— Nunca había salido la conversación... Pero no llores cielo, estoy aquí, eso vale ¿no? — Te dijo acariciandote el pelo.
— Ya pero… Creo que después de tanto tiempo juntos, te quiero... — Dijiste tímida. Él te levantó la cabeza, te secó las lágrimas y te miró a los ojos.
— Yo también te quiero mi princesa y prometo no volver a desaparecer sin decirte nada. Esta semana sin ti ha sido la más larga de mi vida. No quiero separarme de ti nunca más.
Te besó dulcemente y te volvió a abrazar.

FIN.

Concurso novela

¡Hola auryners!

Las alvaricoquesas llevamos tiempo queriendo escribir una novela, y por fin ¡vamos a hacerla!
Pero queremos una novela un poco más especial, queremos que sea como un imagina y esté contada en segunda persona. Es decir; que la protagonista, seas tú.

Como nuestro grupo es un grupo smiler, la protagonista (tú) serás smiler. Pero esto no quiere decir que no haya más chicas. (Aquí es donde entra ese concurso que os hablamos en twitter).
Os explicamos: vosotras tenéis que decir por qué queréis leer nuestra novela, por qué os gustaría salir en ella, una breve descripción vuestra física y psicológica y qué chico es vuestro favorito y por qué.
Nosotras elegiremos aquella que responda a todo, mejor y que más nos guste.
Para que nos deis la descripción podéis perfectamente escribir un comentario en esta entrada del blog y de allí sacamos a las ganadoras. Tenéis hasta el lunes 19 para participar.

Esperamos que participeis y que os guste nuestra idea y, claro está, leyais nuestra fanfic.

Un saludo,
Las alvaricoquesas.

PD: Si tenéis alguna duda, podéis preguntarnos en twitter (@alvaricoquesas)

#ImaginaLargoDavid Parte 2


#ImaginaLargoDavid 
*Parte 2. *

Antes de bajar a los balnearios fuiste a avisar a tus padre para decirles a donde ibas.

— Nosotros nos vamos a dar una vuelta. No hagas locuras. — Dijeron.

— Tranquilos, tengo mejores planes. — Y te despediste de ellos.

Bajaste, te armate de valor y entraste a los balnearios. Pero cuando estabas abriendo la puerta un chico qué salía corriendo se chocó contigo tirándote al suelo.

— Lo siento, mucho, mucho, ¿estás bien? ¿Te has hecho daño? Joe, lo siento. Carlos tío, por tu culpa.

— Tranquilo David, estoy bien, ha sido un pequeño golpe, ya está. — Le dijiste. — Pero, ¿no sois un poco mayores para estas tonterías? — Añadiste a la vez que te levantabas con la ayuda de David.

— ¿Carlos, mayor? Eso porque no le conoces. — Dijo Álvaro riendo.

— Perdona, pero cuando quiero soy muy maduro.

— Claro, claro.

Entonces Carlos se acercó a Álvaro y empezó a hacerle aguadillas o más bien a intentarlo. A lo tonto acabaron Blas, Carlos, Álvaro y Dani "peleando" en el agua. Tú les mirabas y te reías y David te miraba a ti.

—¿Seguro que estás bien? — Te preguntó.

— Que sí, pesadillo jaja.

Él sin previo aviso te abrazó, tú le abrazaste y os quedasteis así durante varios minutos. Oías los latidos de su corazón, algo acelerados. Y sin poderlo evitar, acabarse roja.
Poco a poco David se fue separando y os quedasteis los dos mirándoos, mientras el resto seguía haciendo el mono.
Te perdiste en la mirada de David, y él parecía que había hecho lo mismo.
En ese mismo instante, (fue un acto fugaz, rápido) David te cogió en brazos y te tiró al agua.

— David!! — Dijiste haciéndote la enfadada.
— Te vas a quejar. Si se está genial aquí dentro, es que estaba cogiendo frío. — Te contestó.

Entre los seis estuvisteis toda la tarde haciendo el loco y cuando ya era hora de cenar cada uno se fue a su habitación a cambiarse. Habías quedado con ellos para cenar (y, como no, te habías olvidado de tus padres).
Entraste en tu habitación, cogiste el móvil y viste como seguías teniendo miles de WA de tus amigas. Todavía no las dijiste nada de que habías coincidido con auryn. Sólo las dijiste que tus vacaciones no eran tan malas como habías supuesto. Ellas se alegraron por ti y os despedisteis.
Ahora te concentraste a vestirte para la cena. Elegiste ponerte una camisa con un gran pastel con sombrero que iba de la mano de un niño pequeño y al rededor de ellos había millones de sonrisas y corazones. Te pusiste unos pantalones a juego con la camisa, unas deportivas y te fuiste al restaurante del hotel. Pero cuando, ibas a bajar...

— ¿[T.N] a dónde vas?

— ¡¡Mamá!! — No te lo podías creer, te habías olvidado por completo de tus padres.
Les contaste todo lo de la tarde (emitiendo algunas cosas) y ellos decidieron dejarte ir con los chicos a cenar y si luego queríais a dar una vuelta.

Así hiciste y cuando bajaste les encontraste a los cinco sentados, esperandote. Te sentarse con ellos y juntos cenasteis, todo fueron risas.
Cuando acabasteis decidisteis ir a dar una vuelta por la playa. Allí jugabais como niños pequeños con la arena, tirandoos, empujandoos... Cuando ya era muy tarde Álvaro, Carlos, Blas y Dani dijeron que se iban al hotel, pero como David y tú no estabais nada de cansados os quedasteis más tiempo en la playa haciendo el tonto. Acabasteis los dos sentados en la arena, riendo.

— David, estoy matada. Eh? — Le dijiste.

— Yo también, ya no tengo 8 años.

— Ni que fueras un viejo!! — Dijiste riendo. — Por cierto ¿has visto que bonitas las estrellas? — Dijiste temblando de frío.

— Sí, son preciosas... Eh, pero si estás tiritando, vámonos al hotel.

— No, tranquilo, estoy bien. Quiero ver las estrellas.

— Anda ven aqui. — Se acercó a ti y se puso a abrazarte para darte calor.

— David, gracias por alegrarme las vacaciones.

— Gracias por alegrarme la vida. — Tú le miraste, él te miró, y lentamente vuestros labios se fueron juntando hasta daros un tierno beso. — Quiero una vida junto a ti. Es mi deseo — Te pidió.

— Qué deseo más fácil. Concedido. — Y le volviste a besar.

Y ese deseo se cumplió, para el resto de vuestras vidas, creando una maravillosa relación nunca antes vista.

FIN DEL IMAGINA

#ImaginaLargoDavid Parte 1


#ImaginaLargoDavid

*Parte1* 


Ibas en el coche camino a "vete tú a saber donde" Pensabas en cómo habías acabado ahí.

*Vacaciones de semana santa. No te hacía ni pizca de gracia tener que irte a la playa, ¿para qué, si hace frío y no te puedes bañar? Y encima sin amigas, completamente sola. Vamos, planazo para las vacaciones. Pero tenías que ir obligada, a tus padres sí que les hacía ilusión, pero es que encima, (para rizar el rizo) no te decían a donde ibais. Sólo sabías que al Mediterráneo, pero ni hotel, ni nada.
Cuando tus padres te dijeron que hicieras la maleta que os ibais de vacaciones te fastidió demasiado, lo habían hecho sin consultar y tú ya habías planeado las vacaciones con tus amigas. Les dijiste que ya eras mayorcita para tener que ir con ellos, pero no entraron en razón y que ya habían pagado el hotel. Así que nada, te montaste en el coche, te pusiste música a todo volumen e intentaste que el viaje se hiciera ameno.*

Pasaban las horas y por fin pareció que tu padre empezaba a detener el coche. Habíais llegado. Durante todo el trayecto no hacías más que pensar en David y en que habría hecho él durante ese tiempo en el que además estabas desconcertada de Internet. Cuando llegaste y miraste lo que iba a ser tu casa durante unos días no te impresionó demasiado, simplemente estabas contando los días para irte de ahí, aunque eso suponiera volver al instituto. Cogiste tu maleta y tus padres y tú entrateis en el hotel.
Al entrar tu idea del sitio cambió completamente, por fuera parecía un hotel viejo, desgastado, roto... Pero, por dentro estaba decorado estilo rural y era precioso. Y cuando tus padres cogieron las llaves de las habitaciones te contaron a donde te habían llevado.

— Esto en realidad es un balneario, y te hemos traído para que te relajaras un poco. Y entendemos que quieras tener intimidad, por eso tienes tu propia habitación. Y sentimos lo de tus amigas, pero ellas también se iban de vacaciones. Así que tampoco hubieseis podido estar juntas.— Te dijo tu madre.

— Gracias, jo, vosotros preocupándoos por mí, y yo echandolo en cara. Lo siento. —Le dijiste abrazandoles.

— Entendemos que estás en una edad difícil, no pasa nada. — Te dijo tu padre, despeinándote.

Subiste con tus padres a la planta de las habitaciones. Y allí fuiste a la tuya, pero cuando fuiste a abrir la puerta...

— Ten cuidado que aunque esto sea un balneario, las aguas te pueden tragar. — No sabías por qué, pero esa voz te sonaba.

— No puedes conmigo. Ni tú ni ninguno de estos mataos. – Oiste varias risas, y (o te estabas volviendo paranoica), o te sonaban otra vez.

— Es que en serio. Que tenga que trabajar con vosotros todo el año y os tenga que aguantar hasta en vacaciones, tiene delito. — No había duda, sabías a quién pertenecía esa voz.

Decidiste comprobar si tu teoría era cierta, así que entraste en tu habitación, pusiste a cargar el móvil y conectaste el Internet.
Nada más estar en línea, (aunque te volvieran Whats App, menciones en twitter, y cosas por el estilo.) fuiste directa al twitter de David y de los demás y uno a uno, descubrirte que estabais en el mismo balneario.
No podías creer que algo que había empezado como "Las vacaciones más aburridas y solitarias de la historia" podrían convertirse en "Voy a pasar mis vacaciones de semana santa con mis ídolos"
Así que, contestaste a los WA justos, poniendo "estoy de vacaciones en un balneario, o sea, descanso" a tus contactos. Y un tweet diciendo "las vacaciones acaban de empezar, voy a por ellas con fuerza".
Desconectaste Internet, te pusiste tu mejor bikini y te fuiste al balneario de agua caliente, a disfrutar de tus vacaciones y de tus ídolos.

FIN PARTE 1 

#ImaginaLargoÁlvaro Parte 2


#ImaginaLargoÁlvaro

*Parte 2*


— ¿Pero seguro que no hay ni una sola habitación libre? — Preguntaste alterada.

La secretaria únicamente negó con la cabeza. Álvaro te puso su mano en tu hombro para tranquilizarte.

— Tranquila, puedes quedarte a dormir en mi casa. — Te dijo.

Tú te giraste y le miraste a los ojos, sabías que te lo estaba diciendo en serio.

— Álvaro, muchísimas gracias en serio. — Dijiste llorando.
— No me tienes que dar las gracias no puedo dejarte a tu suerte.
— ¡¡Dios, gracias, gracias, gracias!! — Dijiste abrazándole entre lágrimas.

Él respondió al abrazo y te secó las lágrimas. Después dulcemente te cogió de la mano y juntos os fuisteis a su casa.
Estabas un poco cortada con él y lo notó.

— ¿Te pasa algo? — Te dijo parándose en medio de la calle y haciendo que tú te pararas con él.
— Álvaro, voy a dormir en tu casa, no sé como sentirme...
— No tienes que sentirte de ninguna forma porque te he invitado yo. — Dijo descolocándote el pelo y dándote un beso en la frente.

Tú le dedicaste tu mejor sonrisa, él te cogió de la mano de nuevo y riendo os fuisteis a casa de Álvaro. Cuando llegasteis a su portal y él estaba subiendo por las escaleras, pero tú te quedaste mirando la Luna llena.

— Mira que bonita la Luna. — Le dijiste.
— No tanto como tú. — Te dijo él mientras bajaba de nuevo las escaleras y te abrazaba por detrás.

Tú te sonrojaste y agachaste la cabeza no querías que notara que te morías por besarle en ese mismo instante. Él pareció leer tus pensamientos ya que te dio un beso en la mejilla a la vez que añadía:

— Guapa, por qué agachas la cabeza, que lo te veo la cara.
— Porque si te miro no creo que pueda evitar que me entren ganas de besarte.

Él, en una décima de segundo hizo que te giraras y os quedasteis mirándoos cara a cara. Tú te perdiste en su mirada y él lentamente se fue acercando a tus labios hasta que estos se juntaron en un tierno beso.

— Álvaro, no me hagas esto. — Le dijiste separándote de él.
— ¿Hacerte, qué?
— Que me enamore más de lo que ya estoy, soy sólo una fan y tú para mí estás a otro nivel. Esto no ha debido pasar. — Dijiste entre lágrimas y escondiéndote entre algunos mechones de pelo que se te cayeron tapando tus ojos.
— No me has obligado hacer nada, el que te ha besado he sido yo. Y si lo he hecho es porque no te considero una simple fan, te quiero enana, y no quiero volver a verte llorar, ¿entendido? — Y tras decir esto te secó las lágrimas, te apartó el pelo y te volvió a besar. — Quiero que esto sea eterno, ¿me lo prometes?
— Vale, yo te prometo un infinito si tú me prometes otra cosa. — Le dijiste, ya un poco más feliz.
— Adelante, dime.
— Prométeme que me despertarás todos los días cantándome al oído con una sonrisa en la cara, prométeme que me aguantarás en esos días en los que no me aguante ni yo, pero, sobretodo, prométeme que serás feliz.
— Te prometo levantarte cantándote al oído si tú prometes que dormirás a mi vera todas las noches, te prometo aguantarte todos los días si no te vas de mi lado, te prometo que seré feliz, siempre y cuando no me abandones.
— Entonces, ¿trato hecho?
— Por supuesto.

Y para sellar la promesa, os fundisteis en un tierno beso.

FIN DEL IMAGINA LARGO.

#ImaginaLargoÁlvaro Parte 1

#ImaginaLargoÁlvaro 

*Parte 1*


Llegaste a casa después de un largo día de instituto, hiciste como cada día y al poco de entrar por la puerta, encendiste el móvil y entraste en twitter.
Ese día la rutina era distinta, habían anunciado un concierto de Auryn. Era el inicio de la gira de presentación de su nuevo trabajo, Anti-heroes, el concierto anunciado era en Madrid, te pillaba un poco lejos y sabías que aunque intentaras convencer a tus padres, estos no te iban a dejar. Pero por probar no te costaba nada, así que decidiste hablar con ellos.

— Papá, mamá, ¿os puedo pedir algo? — Les preguntaste.
— Claro, dinos. — Te dijo tu madre.
— A ver, hay un concierto de Auryn en Madrid, me gustaría ir. — Como viste que tus padres no estaban muy convencidos, decidiste aclarar las cosas — Antes de que digáis nada: Tengo amigas allí y sé perfectamente moverme en tren y metro y me voy a alojar en un buen hotel, no me va a pasar nada...
— ¿Estás segura? Madrid puede llegar a ser una ciudad hasta peligrosa. — Te dijo tu madre, preocupándose por ti.
— La verdad es que yo viví en Madrid durante unos años y tampoco es tan peligrosa. — Dijo tu padre dirijiéndose a tu madre.
— ¿Le dejas ir? — Preguntó tu madre.
— Creo que ya es bastante mayor para cuidar de sí misma y no tiene por qué pasarle nada. — Le contestó tu padre.

Al final, tu madre acabó cediendo y te dejaron ir al concierto.
Como querías que todo saliera bien, nada más que te dieran su confirmación, encendiste el ordenador y te pusiste a comprar la entrada para el concierto y pedir habitación en el hotel. Un mes antes del viaje ya lo tenías todo preparado: billetes de tren, metro, planos, ropa...
Fue el mes más eterno de tu vida, pero poco a poco el día se iba acercando. Hablabas con tus amigas de Madrid, y organizasteis todo. El concierto era un viernes por la noche y no podías faltar a clase, así que irías a Madrid cuando acabaras el instituto, dejarías las cosas en el hotel, irías con tus amigas y haríais tiempo hasta la hora del concierto dando una vuelta por las calles de Madrid.

Por fin llegó el ansiado día y tras salir del instituto te dirigiste a casa, cogiste tus cosas y fuiste a la estación de tren. Cuando llegaste a Madrid cogiste el metro y en poco tiempo llegaste a Callao, tu destino. Saliste a la calle, sonreíste, sacaste el plano y buscaste tu hotel.

— ¡HOLA CARACOLA! — Dijo una voz femenina detrás de ti.

Te giraste y viste a dos chicas, una rubia y otra morena, que te eran muy familiares, tus amigas de Madrid.

— ¡HOLA! — Dijiste mientras os dabais un abrazo colectivo. — ¿Y esto?
— Había que hacerte un buen recibimiento, ¿no? — Dijo la rubia entre risas.
— Mis loquis favoritas... ¿Me acompañáis al hotel? Tengo que dejar la maleta.
— ¿Qué hotel es? — Te preguntó la morena. Tú se lo enseñaste en el plano.
— ¡¡Pero si está más cerca mi casa!! Anda, deja las cosas allí, y después del concierto vamos a buscarlas y ya te acompaño yo al hotel.
— ¿No molesto?
— ¡¡Qué vas a molestar, tonta!! Anda, vamos.

Os dirigisteis a casa de tu amiga y allí dejaste todo lo que no te era necesario y os fuisteis a dar una vuelta por Madrid.
Cuando quedaba una hora para el concierto os acercasteis al teatro. Allí os encontrasteis con auryners, que aunque la entrada era numerada, llevaban allí esperando bastante tiempo.
Abrieron las puertas y os fuisteis a vuestros asientos. El concierto fue genial y las nuevas canciones en directo eran increíbles. Cuando terminó el concierto, decidisteis esperar por si podíais ver a los chicos y hablar con ellos sobre vuestra opinión de las nuevas canciones.
Al cabo de una hora de espera, cuando solo estabais tus amigas y tú, salieron. Estuvisteis hablando con ellos y comentando el concierto. Hiciste buenas migas con Álvaro y os reíais mucho juntos.

— Preciosa, ¿dónde vives? Te acompaño, me gusta tu compañía. — Te dijo.
— Me vas a sacar los colores — Dijiste entre risas. — Y bueno no vivo aquí, estoy en un hotel.
— Pues te acompaño al hotel.
— Primero tengo que ir a casa de mi amiga he dejado mis cosas allí. Estarás cansado, no te molestes.
— Si me propongo como voluntario no es molestia, en serio.
— ¡¡Vale!! — Dijiste con una sonrisa.

Tu amiga, Álvaro y tú os fuisteis a casa de ella, cogiste tus cosas y Álvaro y tú os fuisteis al hotel. Con él todo eran risas y en menos de lo pensado llegasteis al hotel.
Entrasteis juntos y fuiste a pedir la llave de tu habitación.

— Hola, tengo reserva a nombre de [T.N.] — Le dijiste a la secretaria.
— Lo siento, no tenemos reserva a ese nombre. — Te dijo ella.
— ¿Cómo que no? ¡Si hice la reserva hace un mes! — Dijiste alterada.
— ¿Lo pagaste? — Te preguntó Álvaro por si habías perdido el dinero.
— No, lo pagaba cuando me fuera. — Le dijiste.
— Pues señorita, algo tuvo que hacer mal, lo siento. — Te dijo la secretaria.
— ¿Y no hay ninguna habitación libre? — Preguntaste desesperada.
— No lo siento.

No te lo podías creer, justo a ti. ¿Qué podrías hacer?

FIN DE LA PARTE 1. 

#ImaginaLargoBlas Parte 2

#ImaginaLargoBlas

*Parte 2* 
    Joder Blas, lo siento. Me tengo que ir.
    No pasa nada, dame tu móvil y quedamos mañana.

Y así, os despedisteis con un beso, sabiendo que al día siguiente, una simple llamada no os iba a separar.
Llegaste al coche y viste a tu amiga, como habías pasado toda la noche separada de ella, te había preguntado dónde habías estado. Tú decidiste no contarle nada hasta el día siguiente, no querías que tu amiga se pusiera a decir comentarios tontos y  estropeara tu noche.

    Venga, va, ¿dónde has estado? Te he buscado toda la noche — Insistió ella.
    Que no te lo voy a decir, como tú con lo de la invitación. Se siente.

Ella dejó de insistir, y tú te pusiste a mirar por la ventana. Llegaste a casa, te quitaste todo y te pusiste a dormir...
Otro whats app te devolvió a la realidad. Era de Blas.

“¿A qué hora te voy a buscar? ¿Salimos a comer? ¡Quiero verte!”

<<¿A comer? Si son las dos menos cuarto y todavía ni me he duchado ni nada. Madre míaaaa>> Pensaste.

    ¿A qué hora vienes? — Le dijiste.
    Cuanto antes mejor, ¿no? ¿Te viene bien en 20 minutos?
    Sí, claro. En 15 minutos supongo que estaré lista.
    Perfecto, voy saliendo de casa, nos vemos ahora.
    Hasta ahora.

Dejaste el móvil y, corriendo, cogiste la ropa y empezaste a ducharte. No tenías mucho tiempo, así que no podías perder ni un segundo. Fue la ducha más rápido que nunca te habías duchado. No te dio tiempo a peinarte de una forma especial, únicamente te lo secarte un poco para quitar el frío. Y el maquillaje, bueno, el maquillaje era otra cosa. Justo cuando te estabas empezando a pintar, llamaron a la puerta. Tenías dos opciones, o recibías a Blas sin pintarte y te veía “feilla” o tardabas más, salías guapa, pero serías una impuntual.
En menos de un segundo te decantaste por la primera opción y fuiste a abrirle la puerta. Él iba extremadamente guapo, y sus ojos azules brillaban a la luz del Sol.

    Hola, no me ha dado tiempo a terminar de arreglarme, si me das dos minutillos salgo más guapa que nunca. — Dijiste volviendo a entrar en casa.

Blas te cogió el brazo, parándote.

    A mí me parece que al natural estás más guapa que nunca.
    No me mientas.
    No lo hago. — Y tiró de tu brazo, haciéndote dar media vuelta, os quedasteis a escasos milímetros el uno del otro y Blas acabó besándote. — ¿Ves? Un beso más natural. — Te dijo mientras te guiñaba un ojo.
    Vale, voy a coger mis cosas y ahora salgo. ¿A dónde me llevas a comer?
    Al mejor sitio donde podrías comer: Mi casa.
    ¿Va a cocinar tu madre?
    No lista, yo sé cocinar.
    Entonces, sorpréndeme.
    Y tanto que lo voy a hacer.

Cogió tu mano, y fuisteis dirección a su casa. El sol brillaba, los pajarillos trinaban, los niños jugaban y Blas y tú paseabais como dos novios.

    Hace un día espléndido.   Le dijiste.
    Y todo porque estás a mi lado. Gracias por aceptar y no tenerle miedo a mi cocina.

Tú reíste y él se quedó mirando embobado tu risa.

    ¿Sabes cuál es el sueño de toda mujer?
    ¿Tener un vestidor?
    JAJAJAJA. Aparte.
    Ni idea.
    Un novio que sepa cocinar. Así que, no tengo miedo a lo que puedas hacer, se supone que ya habrás cocinado más veces. ¿O es verdad esto de que voy a cogerte miedo?
    No, no, sé cocinar. Si vivo solo, no me voy a dedicar a pedir todos los días comida para llevar. Aparte a la larga sale caro.

Seguisteis caminando entre risas hasta llegar a casa de Blas. Al llegar él te abrió la puerta y enseñó por encima la casa.

    ¿Si te pido un favor...?
    Dime jaja.
    Sé cocinar, pero no sé usar el horno, quería hacerte un pastel, pero...

A ti te entró la risa y él se puso rojo.

    Vale, tranquilo, yo te ayudo. Ningún problema.
    Gracias. Bueno, la comida ya está.
    Perfecto   Y con una sonrisa, os sentasteis en la mesa.

Comisteis mientras hablabais de vuestras vidas, y contabais anécdotas y recordabais el pasado. Cuando terminasteis de comer, entre los dos recogisteis la mesa y fregasteis los platos. Eso sí, no faltó la broma de mojaros entre vosotros.

    Bueno, pues ahora que estamos ya puestos manos a la obra, ¿hacemos el pastel?   Te propuso Blas.
    ¡¡Claro!!

Cogisteis los ingredientes necesarios e hicisteis la masa. Después lo metisteis en el horno, y para tu sorpresa descubriste que Blas sí que sabía usar el horno.

    ¡Serás mentiroso!
    ¿Yo?   Dijo él inocente. Después, se dio cuenta de su error. Era una buena excusa para que cocinaras conmigo.
    Pues es que no me gustan los mentirosos. Y ahora me siento con ganas de vengarme.
    ¿Vengarte? ¿Cómo?   Dijo asustado.
    Así.

Cogiste la harina y le pringaste a Blas toda la cara. Él se te quedó mirando extrañado, mientras tú reías.

    Esto no va a quedar aquí.   Te dijo.

Tú saliste corriendo y él fue detrás tuya. Acabaste en el salón, y casi te caes en el sofá.

    Oh, no.  Dijiste.
    Oh, sí.  Dijo Blas. Y te tiró al sofá. Allí empezó a hacerte cosquillas.
    ¡¡Para, para, para por favor!!  Dijiste mientras reías.

Él paró y se quedó mirándote, tú le miraste. Y lentamente os besasteis. Os quedasteis apoyados uno en la frente del otro, vuestros labios estaban a milímetros, y Blas en un susurro dijo:

    ¿Querrías ser mi novia?


FIN DEL IMAGINA. 

#ImaginaLargoBlas Parte 1


#ImaginaLargoBlas 

*PARTE 1*

Abriste los ojos, miraste el reloj, la una de la tarde. Era el último día de vacaciones de semana santa del año, no volverías a levantarte a esa hora hasta el verano. Fuiste al baño y te lavaste la cara. Cogiste el móvil, no te podías creer la cantidad de whats app que tenías, pero sólo te fijaste en uno. El de él. 
"Nos vemos esta tarde, te echo de menos pequeña" 
Instantáneamente sonreiste, y recordaste la tarde anterior...
Habías salido de casa por la llamada de tu amiga. No sabías cómo, pero había conseguido invitación para una fiesta de famosos. Y la muy cabrita en vez de avisarte con tiempo, 1 hora antes de la fiesta, te había llamado informandote. 
Estrenaste el vestido que siempre habías querido estrenar, te planchaste el pelo, te pusiste aquellos taconazos que tanto te gustaban, te maquillaste lo justo, cogiste un bolso con lo imprescindible y saliste de casa. 
Llegaste a un parque cercano y allí esperaste a tu amiga. A los pocos minutos llegó un coche que te era conocido, subiste a él. 

— Te mato, ¿cómo has conseguido la invitación?
— Un mago nunca revela su truco. 

Le mandaste una mirada furtiva que acabó en carcajada, a la vez que añadías:

— Por esta vez te lo dejo pasar, pero si consigues colarnos en otra fiesta, necesito saber cómo lo haces. 
— ¿Por qué piensas que habrá otra vez? 
— Porque sé que para ti una no es suficiente. 

Ambas reisteis y justo en ese momento llegasteis a una parcela preciosa. Os despedisteis del conductor y bajasteis del coche. Llegasteis a la entrada, tu amiga enseñó la invitación y entrasteis. Allí había cantidad de gente conocida, estabas nerviosísima y tu amiga lo notó. 

— Tranquila, los famosos también son gente normal. 

Soltaste una risa inquieta, las manos temblaban, sabías que era prácticamente imposible que él estuviera en esa fiesta, pero, oye, ¿quién sabe? 
En ese momento, alguien te tocó el hombro. 

— ¿Estás bien? Estás temblando. ¿Tienes frío? 

Esa voz. En ese momento notabas como el corazón se te salía del pecho. Tenías un nudo en la garganta. Te costaba respirar. Pero hiciste lo imposible y conseguiste darte la vuelta, y mirarle a los ojos. Esos ojos.

— N-no-o. Tranquilo, estoy bien. 
— Yo no diría eso, estás temblando. 

Blas te puso ambas manos en tus hombros, sus manos frías sobre tu cálida piel.

— Estás ardiendo, y eso que hasta ayer estaba lloviendo. ¿Seguro que no te pasa nada? Estás muy roja. ¿Quieres agua? 

No podías creer lo que te estaba pasando, Blas, ese cantante que con sólo una nota de su voz conseguía ponerte la piel de gallina, que cada mirada que dedicaba atravesaba tu corazón, el chico del que te habías acabado enamorado. Estaba ahí, preocupándose de si estabas bien. 

— No tranquilo. Es la calefacción, voy un momento al baño y ahora vuelvo como nueva. 

Él te sonrió y tú fuiste al baño como pudiste, temblando a ratos. 
Una vez allí, te miraste al espejo. Vale, todo estaba bien, menos una cosa: seguías roja. Resoplaste e intentaste tranquilizarte. Estuviste un buen rato allí, intentando volver a tu color original. Hasta que alguien llamó a la puerta. 

— Sólo estoy usando el espejo. Puedes pasar. — Dijiste. 
— ¿Yo también? — Dijo Blas mientras abría la puerta y entraba. — Me estaba preocupando. ¿Cuánto es en tu idioma "un momento"? Llevas casi 20 minutos aquí. 

El nudo de tu garganta se hacía mayor, pero sabías que si no te sincerabas, explotabas.

— Te voy a ser sincera. Tenía la corazonada de que ibas a estar aquí. Y desde la primera vez que escuché tu voz, desde ese momento en el que me perdí en tu mirada, me enamoré de ti. En el fondo quería que no hubieras venido por si pasaba esto: quedarme sola hablando contigo, tenía miedo de no ser nada para ti. De que me rechazaras. De que me vieras como una estúpida. 

Blas no te dejó continuar, cogió tu mano, y te llevó hasta una terraza de la casa. Allí, bajo la luna empezó a hablar. 

— Cuando antes, en el salón, te he visto temblando, me había preocupado por si te pasaba algo. Desde que he estado hablando contigo hasta este momento me he sentido sobreprotector contigo, siento que puedo perderte en cualquier momento, no quiero separarme de ti. Siento que si te vas de mi lado puedes olvidarte de mí. 

No esperaste a que añadiera nada más, le abrazaste, él respondió abrazandote más fuerte. 

— Te quiero, ¿vale? — Le susurraste al oído mientras dos lágrimas caían por tus mejillas. 
— Te amo, ¿entendido? — Te contestó mientras te quitaba las lágrimas de la cara y te besaba dulcemente. — ¿Sabes una cosa?

Tú negaste con la cabeza. 

— No me apetece estar en esta fiesta de aburridos. Ven conmigo. 

Te cogió otra vez de la mano, pasasteis por delante del todo el salón riendo. Él cogió un helado para cada uno, y te llevó hasta el jardín de la parcela. 

— Así, mucho mejor, ¿no crees? 
— No pretenderás que me siente en el suelo. 
— No, claro que no. 

Se sentó él. Y te hizo señales para que te sentaras encima suya. Tú, después de soltar una carcajada, te sentaste. 

— ¿No te molesto?
— Claro que no, chiqui. — Y te dio un beso en la frente. Después cogió los helados. — Juguemos a algo. Tenemos que cerrar los ojos e intentar darnos de comer. El que menos manche al otro, gana. 
— Más te vale, apuntar bien, ¿eh? Jaja, vale, empiezo. A ver... 

Cerrarste los ojos e intentaste darle de comer. Sin querer le manchaste toda la cara, pero él lo único que hacia era reír. Después tocó su turno, te dio de comer como a una princesa, te manchó lo mínimo. 

— Soy una torpe de cuidado, te he manchado toda la cara. Lo siento. 
— No pasa nada pequeña. 

En ese momento te sonó el teléfono. Tu amiga, teníais que iros, se había hecho tarde.

— Joder Blas, lo siento. Me tengo que ir. 
— No pasa nada, dame tu móvil y quedamos mañana. 

Y así, os despedisteis con un beso, sabiendo que al día siguiente, una simple llamada no os iba a separar. 

*FIN DE LA PARTE 1*