#ImaginaLargoDavid
*Parte 2. *
Antes de bajar a los balnearios fuiste a avisar a tus padre para decirles a donde ibas.
— Nosotros nos vamos a dar una vuelta. No hagas locuras. — Dijeron.
— Tranquilos, tengo mejores planes. — Y te despediste de ellos.
Bajaste, te armate de valor y entraste a los balnearios. Pero cuando estabas abriendo la puerta un chico qué salía corriendo se chocó contigo tirándote al suelo.
— Lo siento, mucho, mucho, ¿estás bien? ¿Te has hecho daño? Joe, lo siento. Carlos tío, por tu culpa.
— Tranquilo David, estoy bien, ha sido un pequeño golpe, ya está. — Le dijiste. — Pero, ¿no sois un poco mayores para estas tonterías? — Añadiste a la vez que te levantabas con la ayuda de David.
— ¿Carlos, mayor? Eso porque no le conoces. — Dijo Álvaro riendo.
— Perdona, pero cuando quiero soy muy maduro.
— Claro, claro.
Entonces Carlos se acercó a Álvaro y empezó a hacerle aguadillas o más bien a intentarlo. A lo tonto acabaron Blas, Carlos, Álvaro y Dani "peleando" en el agua. Tú les mirabas y te reías y David te miraba a ti.
—¿Seguro que estás bien? — Te preguntó.
— Que sí, pesadillo jaja.
Él sin previo aviso te abrazó, tú le abrazaste y os quedasteis así durante varios minutos. Oías los latidos de su corazón, algo acelerados. Y sin poderlo evitar, acabarse roja.
Poco a poco David se fue separando y os quedasteis los dos mirándoos, mientras el resto seguía haciendo el mono.
Te perdiste en la mirada de David, y él parecía que había hecho lo mismo.
En ese mismo instante, (fue un acto fugaz, rápido) David te cogió en brazos y te tiró al agua.
— David!! — Dijiste haciéndote la enfadada.
— Te vas a quejar. Si se está genial aquí dentro, es que estaba cogiendo frío. — Te contestó.
Entre los seis estuvisteis toda la tarde haciendo el loco y cuando ya era hora de cenar cada uno se fue a su habitación a cambiarse. Habías quedado con ellos para cenar (y, como no, te habías olvidado de tus padres).
Entraste en tu habitación, cogiste el móvil y viste como seguías teniendo miles de WA de tus amigas. Todavía no las dijiste nada de que habías coincidido con auryn. Sólo las dijiste que tus vacaciones no eran tan malas como habías supuesto. Ellas se alegraron por ti y os despedisteis.
Ahora te concentraste a vestirte para la cena. Elegiste ponerte una camisa con un gran pastel con sombrero que iba de la mano de un niño pequeño y al rededor de ellos había millones de sonrisas y corazones. Te pusiste unos pantalones a juego con la camisa, unas deportivas y te fuiste al restaurante del hotel. Pero cuando, ibas a bajar...
— ¿[T.N] a dónde vas?
— ¡¡Mamá!! — No te lo podías creer, te habías olvidado por completo de tus padres.
Les contaste todo lo de la tarde (emitiendo algunas cosas) y ellos decidieron dejarte ir con los chicos a cenar y si luego queríais a dar una vuelta.
Así hiciste y cuando bajaste les encontraste a los cinco sentados, esperandote. Te sentarse con ellos y juntos cenasteis, todo fueron risas.
Cuando acabasteis decidisteis ir a dar una vuelta por la playa. Allí jugabais como niños pequeños con la arena, tirandoos, empujandoos... Cuando ya era muy tarde Álvaro, Carlos, Blas y Dani dijeron que se iban al hotel, pero como David y tú no estabais nada de cansados os quedasteis más tiempo en la playa haciendo el tonto. Acabasteis los dos sentados en la arena, riendo.
— David, estoy matada. Eh? — Le dijiste.
— Yo también, ya no tengo 8 años.
— Ni que fueras un viejo!! — Dijiste riendo. — Por cierto ¿has visto que bonitas las estrellas? — Dijiste temblando de frío.
— Sí, son preciosas... Eh, pero si estás tiritando, vámonos al hotel.
— No, tranquilo, estoy bien. Quiero ver las estrellas.
— Anda ven aqui. — Se acercó a ti y se puso a abrazarte para darte calor.
— David, gracias por alegrarme las vacaciones.
— Gracias por alegrarme la vida. — Tú le miraste, él te miró, y lentamente vuestros labios se fueron juntando hasta daros un tierno beso. — Quiero una vida junto a ti. Es mi deseo — Te pidió.
— Qué deseo más fácil. Concedido. — Y le volviste a besar.
Y ese deseo se cumplió, para el resto de vuestras vidas, creando una maravillosa relación nunca antes vista.
FIN DEL IMAGINA
*Parte 2. *
Antes de bajar a los balnearios fuiste a avisar a tus padre para decirles a donde ibas.
— Nosotros nos vamos a dar una vuelta. No hagas locuras. — Dijeron.
— Tranquilos, tengo mejores planes. — Y te despediste de ellos.
Bajaste, te armate de valor y entraste a los balnearios. Pero cuando estabas abriendo la puerta un chico qué salía corriendo se chocó contigo tirándote al suelo.
— Lo siento, mucho, mucho, ¿estás bien? ¿Te has hecho daño? Joe, lo siento. Carlos tío, por tu culpa.
— Tranquilo David, estoy bien, ha sido un pequeño golpe, ya está. — Le dijiste. — Pero, ¿no sois un poco mayores para estas tonterías? — Añadiste a la vez que te levantabas con la ayuda de David.
— ¿Carlos, mayor? Eso porque no le conoces. — Dijo Álvaro riendo.
— Perdona, pero cuando quiero soy muy maduro.
— Claro, claro.
Entonces Carlos se acercó a Álvaro y empezó a hacerle aguadillas o más bien a intentarlo. A lo tonto acabaron Blas, Carlos, Álvaro y Dani "peleando" en el agua. Tú les mirabas y te reías y David te miraba a ti.
—¿Seguro que estás bien? — Te preguntó.
— Que sí, pesadillo jaja.
Él sin previo aviso te abrazó, tú le abrazaste y os quedasteis así durante varios minutos. Oías los latidos de su corazón, algo acelerados. Y sin poderlo evitar, acabarse roja.
Poco a poco David se fue separando y os quedasteis los dos mirándoos, mientras el resto seguía haciendo el mono.
Te perdiste en la mirada de David, y él parecía que había hecho lo mismo.
En ese mismo instante, (fue un acto fugaz, rápido) David te cogió en brazos y te tiró al agua.
— David!! — Dijiste haciéndote la enfadada.
— Te vas a quejar. Si se está genial aquí dentro, es que estaba cogiendo frío. — Te contestó.
Entre los seis estuvisteis toda la tarde haciendo el loco y cuando ya era hora de cenar cada uno se fue a su habitación a cambiarse. Habías quedado con ellos para cenar (y, como no, te habías olvidado de tus padres).
Entraste en tu habitación, cogiste el móvil y viste como seguías teniendo miles de WA de tus amigas. Todavía no las dijiste nada de que habías coincidido con auryn. Sólo las dijiste que tus vacaciones no eran tan malas como habías supuesto. Ellas se alegraron por ti y os despedisteis.
Ahora te concentraste a vestirte para la cena. Elegiste ponerte una camisa con un gran pastel con sombrero que iba de la mano de un niño pequeño y al rededor de ellos había millones de sonrisas y corazones. Te pusiste unos pantalones a juego con la camisa, unas deportivas y te fuiste al restaurante del hotel. Pero cuando, ibas a bajar...
— ¿[T.N] a dónde vas?
— ¡¡Mamá!! — No te lo podías creer, te habías olvidado por completo de tus padres.
Les contaste todo lo de la tarde (emitiendo algunas cosas) y ellos decidieron dejarte ir con los chicos a cenar y si luego queríais a dar una vuelta.
Así hiciste y cuando bajaste les encontraste a los cinco sentados, esperandote. Te sentarse con ellos y juntos cenasteis, todo fueron risas.
Cuando acabasteis decidisteis ir a dar una vuelta por la playa. Allí jugabais como niños pequeños con la arena, tirandoos, empujandoos... Cuando ya era muy tarde Álvaro, Carlos, Blas y Dani dijeron que se iban al hotel, pero como David y tú no estabais nada de cansados os quedasteis más tiempo en la playa haciendo el tonto. Acabasteis los dos sentados en la arena, riendo.
— David, estoy matada. Eh? — Le dijiste.
— Yo también, ya no tengo 8 años.
— Ni que fueras un viejo!! — Dijiste riendo. — Por cierto ¿has visto que bonitas las estrellas? — Dijiste temblando de frío.
— Sí, son preciosas... Eh, pero si estás tiritando, vámonos al hotel.
— No, tranquilo, estoy bien. Quiero ver las estrellas.
— Anda ven aqui. — Se acercó a ti y se puso a abrazarte para darte calor.
— David, gracias por alegrarme las vacaciones.
— Gracias por alegrarme la vida. — Tú le miraste, él te miró, y lentamente vuestros labios se fueron juntando hasta daros un tierno beso. — Quiero una vida junto a ti. Es mi deseo — Te pidió.
— Qué deseo más fácil. Concedido. — Y le volviste a besar.
Y ese deseo se cumplió, para el resto de vuestras vidas, creando una maravillosa relación nunca antes vista.
FIN DEL IMAGINA
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