#ImaginaLargoÁlvaro
*Parte 2*
— ¿Pero seguro que no hay ni una sola habitación libre? — Preguntaste alterada.
La secretaria únicamente negó con la cabeza. Álvaro te puso su mano en tu hombro para tranquilizarte.
— Tranquila, puedes quedarte a dormir en mi casa. — Te dijo.
Tú te giraste y le miraste a los ojos, sabías que te lo estaba diciendo en serio.
— Álvaro, muchísimas gracias en serio. — Dijiste llorando.
— No me tienes que dar las gracias no puedo dejarte a tu suerte.
— ¡¡Dios, gracias, gracias, gracias!! — Dijiste abrazándole entre lágrimas.
Él respondió al abrazo y te secó las lágrimas. Después dulcemente te cogió de la mano y juntos os fuisteis a su casa.
Estabas un poco cortada con él y lo notó.
— ¿Te pasa algo? — Te dijo parándose en medio de la calle y haciendo que tú te pararas con él.
— Álvaro, voy a dormir en tu casa, no sé como sentirme...
— No tienes que sentirte de ninguna forma porque te he invitado yo. — Dijo descolocándote el pelo y dándote un beso en la frente.
Tú le dedicaste tu mejor sonrisa, él te cogió de la mano de nuevo y riendo os fuisteis a casa de Álvaro. Cuando llegasteis a su portal y él estaba subiendo por las escaleras, pero tú te quedaste mirando la Luna llena.
— Mira que bonita la Luna. — Le dijiste.
— No tanto como tú. — Te dijo él mientras bajaba de nuevo las escaleras y te abrazaba por detrás.
Tú te sonrojaste y agachaste la cabeza no querías que notara que te morías por besarle en ese mismo instante. Él pareció leer tus pensamientos ya que te dio un beso en la mejilla a la vez que añadía:
— Guapa, por qué agachas la cabeza, que lo te veo la cara.
— Porque si te miro no creo que pueda evitar que me entren ganas de besarte.
Él, en una décima de segundo hizo que te giraras y os quedasteis mirándoos cara a cara. Tú te perdiste en su mirada y él lentamente se fue acercando a tus labios hasta que estos se juntaron en un tierno beso.
— Álvaro, no me hagas esto. — Le dijiste separándote de él.
— ¿Hacerte, qué?
— Que me enamore más de lo que ya estoy, soy sólo una fan y tú para mí estás a otro nivel. Esto no ha debido pasar. — Dijiste entre lágrimas y escondiéndote entre algunos mechones de pelo que se te cayeron tapando tus ojos.
— No me has obligado hacer nada, el que te ha besado he sido yo. Y si lo he hecho es porque no te considero una simple fan, te quiero enana, y no quiero volver a verte llorar, ¿entendido? — Y tras decir esto te secó las lágrimas, te apartó el pelo y te volvió a besar. — Quiero que esto sea eterno, ¿me lo prometes?
— Vale, yo te prometo un infinito si tú me prometes otra cosa. — Le dijiste, ya un poco más feliz.
— Adelante, dime.
— Prométeme que me despertarás todos los días cantándome al oído con una sonrisa en la cara, prométeme que me aguantarás en esos días en los que no me aguante ni yo, pero, sobretodo, prométeme que serás feliz.
— Te prometo levantarte cantándote al oído si tú prometes que dormirás a mi vera todas las noches, te prometo aguantarte todos los días si no te vas de mi lado, te prometo que seré feliz, siempre y cuando no me abandones.
— Entonces, ¿trato hecho?
— Por supuesto.
Y para sellar la promesa, os fundisteis en un tierno beso.
FIN DEL IMAGINA LARGO.
*Parte 2*
— ¿Pero seguro que no hay ni una sola habitación libre? — Preguntaste alterada.
La secretaria únicamente negó con la cabeza. Álvaro te puso su mano en tu hombro para tranquilizarte.
— Tranquila, puedes quedarte a dormir en mi casa. — Te dijo.
Tú te giraste y le miraste a los ojos, sabías que te lo estaba diciendo en serio.
— Álvaro, muchísimas gracias en serio. — Dijiste llorando.
— No me tienes que dar las gracias no puedo dejarte a tu suerte.
— ¡¡Dios, gracias, gracias, gracias!! — Dijiste abrazándole entre lágrimas.
Él respondió al abrazo y te secó las lágrimas. Después dulcemente te cogió de la mano y juntos os fuisteis a su casa.
Estabas un poco cortada con él y lo notó.
— ¿Te pasa algo? — Te dijo parándose en medio de la calle y haciendo que tú te pararas con él.
— Álvaro, voy a dormir en tu casa, no sé como sentirme...
— No tienes que sentirte de ninguna forma porque te he invitado yo. — Dijo descolocándote el pelo y dándote un beso en la frente.
Tú le dedicaste tu mejor sonrisa, él te cogió de la mano de nuevo y riendo os fuisteis a casa de Álvaro. Cuando llegasteis a su portal y él estaba subiendo por las escaleras, pero tú te quedaste mirando la Luna llena.
— Mira que bonita la Luna. — Le dijiste.
— No tanto como tú. — Te dijo él mientras bajaba de nuevo las escaleras y te abrazaba por detrás.
Tú te sonrojaste y agachaste la cabeza no querías que notara que te morías por besarle en ese mismo instante. Él pareció leer tus pensamientos ya que te dio un beso en la mejilla a la vez que añadía:
— Guapa, por qué agachas la cabeza, que lo te veo la cara.
— Porque si te miro no creo que pueda evitar que me entren ganas de besarte.
Él, en una décima de segundo hizo que te giraras y os quedasteis mirándoos cara a cara. Tú te perdiste en su mirada y él lentamente se fue acercando a tus labios hasta que estos se juntaron en un tierno beso.
— Álvaro, no me hagas esto. — Le dijiste separándote de él.
— ¿Hacerte, qué?
— Que me enamore más de lo que ya estoy, soy sólo una fan y tú para mí estás a otro nivel. Esto no ha debido pasar. — Dijiste entre lágrimas y escondiéndote entre algunos mechones de pelo que se te cayeron tapando tus ojos.
— No me has obligado hacer nada, el que te ha besado he sido yo. Y si lo he hecho es porque no te considero una simple fan, te quiero enana, y no quiero volver a verte llorar, ¿entendido? — Y tras decir esto te secó las lágrimas, te apartó el pelo y te volvió a besar. — Quiero que esto sea eterno, ¿me lo prometes?
— Vale, yo te prometo un infinito si tú me prometes otra cosa. — Le dijiste, ya un poco más feliz.
— Adelante, dime.
— Prométeme que me despertarás todos los días cantándome al oído con una sonrisa en la cara, prométeme que me aguantarás en esos días en los que no me aguante ni yo, pero, sobretodo, prométeme que serás feliz.
— Te prometo levantarte cantándote al oído si tú prometes que dormirás a mi vera todas las noches, te prometo aguantarte todos los días si no te vas de mi lado, te prometo que seré feliz, siempre y cuando no me abandones.
— Entonces, ¿trato hecho?
— Por supuesto.
Y para sellar la promesa, os fundisteis en un tierno beso.
FIN DEL IMAGINA LARGO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario