#ImaginaCarlos

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*Riiing* Suena el timbre. Extrañada abres a ver quién es y te encuentras con tu amiga.
-¡¡Tiiia!! ¿Qué haces con esas pintas? ¡Qué esta noche es la inauguración de las fiestas y hay fuegos artificiales!
— ¿Vas a ir? — Le preguntate a tu amiga.
— Y tú conmigo
— Ah, no, no, no… Ahí sólo hay borrachos.
— Sí, y es una oportunidad de ver al chico ese, sí el rubio, el que te gustaba el tal…
— Carlos
— ¡Ese! ¿Ves? Es una oportunidad para que estéis solos, en el descampado, por la noche…
— No sigas — Cortaste a tu amiga — Qué vergüenza
— ¿Por qué? — Te dijo ella.
— Porque nunca he hablado con él y sería…
— Una buena oportunidad para haceros amigos. Vengo a buscarte a las 22h ponte guapa. — Y tras decir esto, tu amiga se fue.
— Vaaale... — Dijiste cerrando la puerta.

Mientras se fue acercando la hora te vestiste y a las 22 vino tu amiga a por ti.

— He quedado con un amigo, espero que no te importe — Dijo ella.
— Ya estoy yo de sujetavelas...
— No seas tonta, ¡trae un amigo!

Si las miradas matasen, tu amiga no lo hubiera contado como para reírse.

— Te va a hacer mucha ilusión conocerle. Lo sé yo. — Dijo mientras te daba en el hombro.

Os fuisteis a la plaza del pueblo y allí esperasteis a los chicos. Tras estar un rato esperando llegó Carlos junto a otro chico. Tu amiga se adelantó y os presentó.

— Carlos, Salva, esta es ___
— Encantada — Dijiste mientras les dabas dos besos a cada uno.
— Bueno, Salva y yo nos vamos, os dejamos solos para que os conozcais. Te quiero ___  — Y se fueron.

Te quedaste sola con Carlos y empezasteis a "haceros amigos" la verdad es que al principio habían muchos silencios incómodos entre vosotros, pero tras un rato encontrasteis varios temas en común.

— ¿Te apetece que vayamos al descampado y vamos cogiendo sitio para los fuegos? — Te preguntó Carlos.
— Vale, vamos.

Y os fuisteis para allá. Te sentaste en el suelo al lado de Carlos. Pero antes de que empezaran los fuegos un borracho se acercó a vosotros, más bien a ti.

— Eh, guapa, ¿de donde has salido? — Dijo el niñato.
— ¿De qué vas chaval? — Dijo Carlos poniéndose de pie y echando al tío para atrás
— Uh, se pone chulito el pijo
— Ten cuidado tío, la chica no está disponible.
— ¿Y quien lo dice? ¿Tú?
— Sí.

Carlos no se lo pensó dos veces y le pegó un empujón. El tío ese iba a devolversela pero vinieron unos guardias y les separaron. Al borracho se le llevaron y a vosotros os obligaron a iros del descampado.

— Siento que nos echaran del descampado ____ pero odio a los salidos.
— No lo sientas, al contrario. ¡Gracias! — Le dijiste mientras le abrazabas.

Él te devolvió el abrazo. Justo oisteis como explosiones; empezaron los fuegos. Carlos y tú los visteis abrazados, hasta que justo el último, que formaba un corazón, hizo que Carlos se lanzara y te besara.

FIN.

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