#ImaginaLargoCarlos
*Parte 1*
Era tu cumpleaños, este año no tenías ni idea de lo que podrían haberte preparado tus amigos para celebrarlo. En él, Carlos también había participado. No podías evitarlo, una sonrisa tonta te salía cuando pensabas en él. Desde siempre habías tenido debilidad por ese chico rubio que no paraba de hacer tonterías.
Había formado parte de tu grupo de amigos, y sabías que él te veía como eso: una amiga. Te dolía, porque soñabas con algún día cogerle de la mano, pasear juntos, por darle, aunque fuera, un beso.
Pero no, ese día no, tu cumpleaños no era para rallarte, tenías que disfrutar.
En ese momento llamaron al timbre, como cada año. LA llamada. Una vez que se hacía, al cumpleañero se le vendaban los ojos y se le llevaba a donde se celebraba el cumpleaños.
Abriste la puerta y te encontraste con Carlos. Él llevaba un pañuelo en las manos.
— ¡¡Feliz cumple!! — Te dijo mientras te abrazaba.
— Gracias — Dijiste intentando no ponerte roja.
Él empezó a ponerte el pañuelo en los ojos, no es que fueras desconfiada, pero seguías sin acostumbrarte a que te taparan los ojos. Carlos te cogió de la mano y empezasteis a caminar. Pero tú te paraste.
— ¿Qué pasa? — Dijo Carlos.
— Sé que es una tontería, pero es que tengo miedo a caerme.
— No te vas a caer, tranquila. — Entonces Carlos se acercó a ti y te cogió por la cadera dándote más seguridad al andar. — ¿Mejor?
— Si, mucho. — Dijiste roja.
Caminasteis durante unos pocos minutos hasta que Carlos se paró y tú con él. Se separó de ti y te quitó el pañuelo de los ojos. Cuando los abriste estabais en un descampado precioso y allí estaban también todos tus amigos. Éstos te recibieron con un abrazo y un "Felicidades" cada uno, y cuando ya os habíais saludado todos, empezó la fiesta.
Música, bailes, comida... Uno de los mejores cumpleaños de tu vida, gracias a Carlos. Había estado toda la noche contigo y no se separaba ni un momento de tu lado, siempre bromeando y haciendo lo posible para que rieras.
Llegó el momento de la tarta, tus amigos empezaron a cantarte el cumpleaños feliz. Estabas a punto de soplar las velas pero una amiga dijo:
— ¡¡El deseo, el deseo, que no se te olvide!!
Tú le sonreiste, pensaste el deseo y mientras ese pensamiento estaba en tu mente, soplaste las velas.
"Quiero estar, aunque sea un momento, a solas con Carlos, quiero tener valor para decirle lo que siento"
Sabías que era un poco tontería y ese tipo de deseos no se cumplen, pero, que por probar no fuera.
Empezasteis a partir la tarta y a comerla entre risas. Y cundo ya era suficientemente tarde, decidisteis iros a casa. Tus amigos fueron los que se propusieron a recoger todo e insistieron en que tú te fueras sin hacer nada ya que en tu cumpleaños tenías que ser una reina. Carlos, por el contrario, se propuso a acompañarte a casa, ya que al haberte llevado con los ojos tapados no sabías donde estabas. Pero Carlos, en vez de llevarte a casa, te llevó por otro camino. Él tenía otro regalo para ti.
Cuando llevabais un buen trecho andado Carlos dijo:
— Siento haberte llevado por otro camino. Pero es que yo no te he dado mi regalo. Pero para mi regalo tengo que taparse los ojos otra vez.
— Carlos no es necesario que me des ningún regalo.
— Si que lo es porque eres muy importante para mí.
Y tras decir esto. Te tapó los ojos otra vez. Volvió a cogerte como antes y te dirigió hasta el nuevo destino. Después de caminar un poco Carlos se paró y te quitó destapó los ojos. Al abrirlos no te podías creer lo que veías y te entró la risa.
Carlos te había llevado a los castillos inchables de los niños pequeños donde éstos jugaban con las bolas.
— Te he traído aquí para que recuerdes tu pasado para que recuerdes cuando eras pequeña, cuando jugabas aquí. Recuerdo que una vez celebraste un cumpleaños aquí. Me encantó ese cumpleaños. Quería que te acordaras de esa época y que desde entonces hasta ahora has sido una persona muy importante para mí y quiero que eso nunca cambie. Y antes de que digas nada, mi regalo no se queda aquí. Vamos a entrar.
— ¡Loco que está cerrado!
— Pues nos colamos.
Tú cara era un cuadro, y Carlos, entre risas cogió tu mano y te llevó a la parte de detrás del edificio, decidido a que os colarais allí.
*FIN DE LA PARTE 1*
No hay comentarios:
Publicar un comentario